Dossier Técnico del “Tusi” en Colombia 2012 – 2026

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Este análisis del fenómeno del tusi surge de la sistematización de aproximadamente 4500 muestras analizadas por el Servicio de Análisis de Sustancias de Échele Cabeza entre el 2016  y 2026, en las ciudades de Bogotá, Pasto, Cali, Manizales, Pereira y Medellín, principalmente en contextos de ocio como fiestas y festivales de música electrónica. Las muestras fueron analizadas por medio de: ensayos de colorimetría, tiras reactivas y ocasionalmente herramientas de campo como Raman y FTIR. Este conjunto de datos permite aproximarse a las transformaciones observadas en la composición de las mezclas, precios, y demografía de los últimos 12 años, pero también posibilita identificar  tendencias actuales en composición y circulación de cara a plantear propuestas para su abordaje y sugerir sus comportamientos futuros.

Evolución de la droga y Dinámicas de Mercado

Las formulaciones artesanales contemporáneas, conocidas como “tusi”, constituyen una estrategia reciente y consolidada de presentación de sustancias psicoactivas tradicionales (legales e ilegales) en el mercado ilícito de sustancias psicoactivas esnifables. Aunque su nomenclatura deriva de la apropiación fonética y latinización de la feniletilamina psicodélica 2C-B, la sustancia actual contiene rara vez este principio activo. Contrario a esto se ha estructurado como una mezcla o cóctel psicoactivo cuya presentación visual (coloración, aromatización y empaque) puede infantilizar su apariencia y disminuir la percepción subjetiva de riesgo en los usuarios. A la fecha (segundo semestre de 2026), la mayoría de las muestras analizadas contenían al menos dos ingredientes: la Ketamina (depresor del sistema nervioso y anestésico disociativo), y MDA (metilendioxianfetamina), un análogo del MDMA o éxtasis con propiedades estimulantes.

Aunque el mercado actual se ha decantado hacia la fórmula Ketamina-MDA/MDMA, se observa  una tendencia nociva de inclusión de otros depresores como oxicodona y clonazepam, al parecer por el mayor control y fiscalización sobre la ketamina. La amenaza latente de la introducción de opioides sintéticos de alta potencia, como el fentanilo, así como de otros compuestos emergentes, entre ellos la xilacina, sigue siendo uno de los escenarios de mayor preocupación para la salud pública, particularmente por la dificultad para detectar y anticipar su presencia en mezclas de composición variable, como el tusi. En este sentido, la naturaleza cambiante y no estandarizada del tusi podría facilitar la incorporación y circulación de nuevas sustancias psicoactivas (NSP) y otros adulterantes en el mercado, ampliando el espectro y la imprevisibilidad de los riesgos asociados a su consumo y aumentando su relevancia como fenómeno de salud pública.

Producción y materias primas

Al aparecer el tusi, se abre un espectro importante de la cadena de distribución ilícita de la Ketamina como materia prima de la manufactura, que presenta un modelo de producción descentralizado y fragmentado donde coexisten prácticas de preparación a pequeña escala, redes artesanales de producción y grupos organizados a niveles urbanos. El aumento de la vigilancia regulatoria al inicio de 2026 sobre la ketamina y otras de uso veterinario podría haber incidido en su disponibilidad aumentando el precio en el mercado. Esto pudo haber desplazado la cadena de suministro hacia redes de tráfico, fortaleciendo la cadena de la ketamina ilícita y presionando económicamente a los “cocineros” para incorporar  adulterantes de menor costo y mayor toxicidad buscando sostener la viabilidad económica del producto. Esta hipótesis se refuerza al encontrarse con mayor frecuencia más de una sustancia depresora en la mixtura y no únicamente la ketamina, sin que dé beneficio alguno al usuario y al contrario aumentando aditivamente riesgos por su consumo.

Con respecto a las propiedades organolépticas (imagen, sabor, color) del tusi, se evidencia una transformación en las prácticas de mezcla,  presentación y comercialización en el mercado. Inicialmente, la pigmentación parece haber estado asociada al uso de jarabes antitusivos de venta libre durante la cristalización de la ketamina para aumentar el volumen de la mezcla y, posiblemente, para  aportar algún efecto antiinflamatorio local. Además, con la incorporación de éxtasis, las pastillas que traían el MDMA fueron la fuente del color final de la mezcla. En la actualidad, se observa la adición sistemática de colorantes artificiales de grado alimenticio y aromatizantes comerciales, muchas veces en grandes cantidades, siendo incluso común encontrar en redes sociales perfiles de venta de aditivos aromatizantes y colorantes para el tusi, incluyendo sabores asociados a productos comerciales.

Matriz Psicoactiva

Las fórmulas usuales del “tusi” se caracterizan por la presencia simultánea de sustancias con efectos neuroquímicos depresores (disociativos, sedantes y similares) junto con estimulantes del sistema nervioso. El ingrediente activo base usual es la ketamina, un anestésico disociativo con propiedades sedantes , el cual se mezcla con un estimulante modulando el efecto psicoactivo final de la mezcla. El éxtasis o MDMA ha sido la sustancia estimulante de mayor prevalencia en el Tusi, pero ha presentado un descenso significativo (del 73% de ocurrencia en muestras en 2021 al 35% en 2025 y menos del 10% en 2026). En las muestras analizadas, este descenso coincide con un aumento en la detección de MDA (3,4-metilendioxianfetamina), la principal sustancia usada para suplantar el éxtasis. Varias hipótesis surgen de este fenómeno: puede ser consecuencia de escasez de MDMA, de la preferencia de usuarios y cocineros por el MDA más estimulante y menos empatogéno o por la incursión de los productores en la síntesis de estas sustancias que son materias primas del tusi. Otras sustancias ilegales y peligrosas encontradas en menor proporción son las catinonas (cuya presencia se asocia a adulteraciones y suplantaciones en pastillas de éxtasis) y otras más peligrosas como la metanfetamina.

Las tendencias de los últimos años muestran una integración creciente de otras sustancias depresoras o disociativas. La presencia de benzodiacepinas es cada vez más común y ascendió al 13% de todas las muestras de tusi analizadas en nuestros servicios durante el 2025. La presencia simultánea de múltiples sustancias con efectos sedantes, disociativos o depresores puede incrementar la complejidad y el riesgo toxicológico de la mezcla, especialmente cuando sus efectos adversos se potencian entre sí, considerando que además, el tusi suele consumirse en compañía del alcohol, otro depresor del sistema nervioso. 

Con respecto a nuevas sustancias psicoactivas como  la S-ketamina, 2-Fluorodescloroketamina (2-FDCK), Benzodiacepinas de última generación (Bromazolam, Clonazolam, Flualprazolam), Opioides sintéticos (Fentanilo, Oxicodona, Bencilfentanilo, Carfentanilo, Isotonitaceno) y Catinonas sintéticas altamente neurotóxicas (3-CMC, 4-CMC, N-etilhexedrona), entre otras, no se ha confirmado la presencia de ninguna de éstas sustancias en el tusi a pesar de numerosas alertas por parte del observatorio nacional de drogas.

A mayor número de sustancias dentro del tusi, mayores riesgos por su uso.

Es sabido que los productores están añadiendo frecuentemente antiinflamatorios o broncodilatadores como norefedrina y prednisolona para inhibir la inflamación y enmascarar el malestar derivado de la insuflación, además de edulcorantes y otros rellenos. Con todas estas sustancias desconocidas dentro del tusi, el usuario se expone a una abrasión química continua y a la acumulación de sustancias en sus senos paranasales. La variabilidad de la actividad biológica, pH y los ingredientes en estas mezclas artesanales le confiere un potencial altamente irritante y hasta un caldo de cultivo para microorganismos patógenos.

A cierto plazo veremos consecuencias en usuarios, daños locales en las mucosas, aumento de movilidad en el espectro psiquiátrico y daños severos de tejidos y necrosis, además, la exposición crónica a agentes estimulantes induce vasoconstricción periférica. Esta reducción del flujo sanguíneo puede desencadenar en lesiones isquémicas en las extremidades que pueden evolucionar a gangrena requiriendo amputación en los casos más severos.

Lineamientos de Reducción de Riesgos y Daños (RRD)

Frente a la variabilidad en la composición del tusibí y en su toxicidad, las estrategias para mitigar situaciones peligrosas por parte de usuarios y reduccionistas de daño:

  • Uso esporádico y no habitual del tusi. (menos de una vez por semana)
  • Evitar mezclar con alcohol, Codeína y otros depresores del sistema nervioso, opioides y en especial fármacos.
  • Exigir conocimiento de los componentes de cada mezcla.
  • Realizar analíticas en materias primas y sus mezclas
  • Utilizar tiras reactivas para compuestos que no sean fáciles de detectar con análisis colorimétricos, como benzodiacepinas, xilacina y fentanilo.

Finalmente, una opción quizá polémica es publicar orientaciones de reducción de riesgos asociadas a la preparación y manipulación de estas mezclas, con el propósito de disminuir la contaminación, adulteración y suplantación, sin que ello implique promover o legitimar su producción, ya que el propósito mayor es cuidar la vida y la salud. 

Reporte Analítico a 2025: Servicio de Análisis de Sustancias (SAS) – Échele Cabeza

De la base de datos de analíticas del SAS podemos decantar la evolución de la composición y algunos patrones alrededor del tusi. Se reportaron y curaron 4.266 entradas de analítica presuntiva (colorimetría, FTIR , Raman, tiras reactivas) de tusi aportado voluntariamente por grupos sumando 13.942 personas. Un resumen de los resultados:

Presencia de SPA en 4266 muestras de tusi
KETAMINA 84.5%
MDMA 61.3%
SUST. DESCONOCIDAS 16.3%
MDA 10.1%
CATINONAS 8.6%
2CB 4.6%
BENZODIACEPINAS 4.3%
METANFETAMINA 0.98%
CAFEÍNA 0.35%
COCAÍNA 0.23%
ANFETAMINA 0.19%
AGLUTINANTES 0.14%
XILACINA 0.14%
Otras no psicoactivas 0.16%
Otros depresores 0.09%
Otros estimulantes 0.09%
Otros psicodélicos 0.02%

Con respecto a las mezclas:

Mezclas detectadas Reportes Porcentaje del total (%)
Ketamina + MDMA (Éxtasis) 2.206 51.7%
Ketamina + MDA 364 8.5%
Ketamina + Catinonas Sintéticas (Sales de baño) 271 6.3%
Ketamina + Benzodiazepinas (Clonazepam/Alprazolam) 182 4.3%
Ketamina + Metanfetamina 42 1.0%
Ketamina + Xilacina (tranquilizante veterinario) 6 0.1%
Ketamina + Opioides / PMA 2 0.1%
Componentes Desconocidos (solos o con ketamina) 502 11.7%
Muestras residuales (Keta sola, MDMA solo, excipientes) 691 16.2%
TOTAL 4.266 100%

Las tendencias observadas por el Servicio de Análisis de Sustancias (SAS) sugieren que el “tusi” continuará presentando transformaciones en su composición y en sus patrones de circulación. Al tratarse de una mezcla de sustancias psicoactivas y un mercado profundamente inestable, clandestino, e ilícito, su composición carece de cualquier predictibilidad y por ende presenta un alto grado de incertidumbre para los usuarios, lo que la convierte en un vehículo altamente vulnerable a la suplantación, sustitución y adulteración con sustancias peligrosas para los usuarios y la sociedad.

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